en el 229 antes de nuestra era roma cruzó por primera vez el adriático con un ejército. lo hizo, según polibio, para castigar a una reina pirata que había mandado asesinar a un embajador romano. la campaña ocurrió y está bien documentada; a la reina y al asesinato conviene mirarlos más despacio.
la orilla oriental era el reino ardieo. agrón lo había engordado a costa del epiro y se había quedado con corcira, epidamno y faros, donde dejó guarniciones. al morir dejó también un hijo de pecho, pinnes, bajo la tutela de su viuda, que no era la madre del niño. de ahí la primera corrección: teuta no reinó por derecho propio. gobernó como regente, y así la trata apiano. mientras ella sitiaba isa, la única ciudad de la costa que aún se le resistía, las quejas de los comerciantes itálicos llegaron por fin al senado, que envió a dos hermanos, cayo y lucio coruncanio, a investigar el asunto.
la respuesta que polibio pone en su boca es la de una gobernante sin mando sobre los suyos: velaría por que roma no sufriera ningún agravio público, pero impedir a los ilirios sacar botín del mar iba contra la costumbre de sus reyes. uno de los legados le contestó que roma tenía por costumbre castigar en público los agravios privados, y que la obligarían a cambiar la suya. polibio dice que ella, ofendida, mandó matarlo durante el viaje de vuelta. apiano cuenta otra cosa: que unas naves ilirias asaltaron a la embajada en plena travesía y mataron a dos hombres, cleemporo, el enviado de isa, y el romano coruncanio, y que agrón vivía todavía. si apiano acierta, la escena del trono nunca ocurrió.
un casus belli que encaja perfecto suele ser un casus belli redactado después.
la expedición fue desproporcionada para lo que se dirimía. polibio la cifra en doscientas naves al mando del cónsul cneo fulvio centúmalo y unos veinte mil infantes y dos mil jinetes que su colega postumio albino embarcó en brindisi; la caballería suele caerse de los resúmenes. corcira se entregó sin combate, apolonia y epidamno se sumaron, isa fue socorrida, y en la primavera del 228 —no en el 229, como comprime el relato corto— teuta aceptó las condiciones: pagar el tributo que le impusieran, renunciar a casi toda iliria y, la cláusula que de verdad interesaba a los griegos, no navegar más allá de liso, la actual lezhë, con más de dos naves y desarmadas.
ahora el matiz historiográfico, que aquí es el corazón del asunto. suele decirse que roma estableció un protectorado sobre la costa griega, y esa es una palabra que las fuentes no usan. polibio dice que los corcireos, los apoloniatas, los epidamnios y los iseos se pusieron bajo la protección de roma, y que a los partinos y a los atintanes los admitieron en su amistad: fides, amicitia, vínculos personales de confianza y clientela. no hubo provincia, ni administración, ni tropas romanas de ocupación —la guarnición que queda en la costa está al mando de demetrio de faros, que era ilirio—, y esa red dispersa de amistades es justamente lo que arthur m. eckstein se niega a llamar protectorado: el término, en su sentido estricto, exige un territorio contiguo que haya perdido su administración interna, y esto es más bien una esfera de influencia informal.
lo que sí sostiene la fuente es el umbral: fue, escribe polibio, la primera vez que los romanos cruzaron con un ejército a iliria y a aquellas partes de europa, y su primer trato diplomático con grecia. enviaron legados a atenas y a corinto, y los corintios los admitieron en los juegos ístmicos. william v. harris sostuvo en 1979 que la expansión romana no fue una cadena de respuestas defensivas sino la obra de una aristocracia que necesitaba guerras; leído así, el expediente completo —el agravio, el ultimátum, el castigo— no es la causa de la campaña sino su envoltorio presentable. cuatro años después, mientras el senado seguía mirando al este, el norte devolvió el golpe con la mayor concentración de tribus galas jamás lanzada contra italia.