ni dar batalla, ni reclutar tropas, ni sacar al ejército a campaña, ni soltar amarras, ni casarse para tener hijos. tres días al año roma se abstenía de todo eso, y uno de ellos era el 5 de octubre. el motivo era un lugar sagrado llamado mundus, que esos días estaba abierto. qué era exactamente, cómo se abría y dónde estaba son tres preguntas que las fuentes dejan sin contestar.
la lista de prohibiciones es de varrón, pero no la leemos en él: la conserva macrobio, en las saturnales, casi cinco siglos después. macrobio explica que hay tres ocasiones en que no se entabla combate —las fiestas latinas, las saturnales y los días en que el mundus está abierto—, dice que el mundus está consagrado a dis pater y a proserpina y que parecía mejor ir a la guerra con las fauces de plutón cerradas, y cita a varrón: «cuando el mundus está abierto, es como si estuviera abierta la puerta de los dioses tristes y de los de abajo». siguen las cuatro abstenciones. el verbo no es «está prohibido» sino religiosum est: es escrúpulo religioso. y macrobio acota el alcance pocas líneas después: los romanos elegían día para combatir cuando eran ellos quienes llevaban la guerra; si los atacaban, ningún día les impedía defenderse, «porque ¿qué lugar queda para la observancia cuando no hay posibilidad de elegir?». el veto era sobre la iniciativa.
las tres fechas no están en macrobio. llegan por otra cadena: el diccionario de festo, que a su vez resumía la obra perdida de verrio flaco, y el resumen de festo que hizo paulo diácono en el siglo viii. y la cadena está rota en varios eslabones. una entrada de festo cita a ateyo capitón, jurista de época de augusto, por nombre y por obra —«el mundus, como dice ateyo capitón en el libro de derecho pontifical, suele abrirse tres veces al año»—, pero en lo que se conserva da la fecha de agosto, la del día después de las volcanales, y la de noviembre, y se salta la de octubre. otra entrada, la que llama al lugar «el mundus de ceres», llega mutilada y con los numerales corruptos: cada edición los imprime de un modo. la lista completa y limpia —el día después de las volcanales, el tercer día antes de las nonas de octubre y el sexto antes de los idus de noviembre, es decir, 24 de agosto, 5 de octubre y 8 de noviembre— sale del epítome de paulo. fowler lo dejó dicho en una nota de 1912: paulo da las fechas, que en festo están mutiladas.
la misma entrada añade algo que varrón no dice. esos días, «no se trababa combate con el enemigo, no se alistaba ejército, no se celebraban comicios, y no se administraba ninguna otra cosa en la república salvo lo que exigiera la necesidad extrema». las asambleas sí están, pues, en la lista, aunque no en la de varrón. y aquí el expediente choca consigo mismo: en los calendarios conservados, el 5 de octubre lleva la letra c, comitialis, día hábil para reunir al pueblo y votar. así lo leen los fasti de los hermanos arvales, y en el calendario pintado de anzio, el único anterior a la reforma de césar, la casilla de ese día está restituida entera. el de los arvales no anota nada del mundus. las dos cosas no encajan, y no hay por qué hacerlas encajar.
roma se abstenía de empezar una guerra y de casar a nadie por un lugar que hoy no sabemos situar en su propia ciudad.
la imagen popular —una fosa tapada por una losa que se levantaba tres veces al año para dejar salir a los muertos— no está completa en ninguna fuente antigua sobre el mundus. la «puerta» de varrón es una comparación, quasi ianua. la piedra sale de otra entrada del mismo diccionario, la de la manalis lapis, que «creían que era la puerta del orco, por la que las almas de los de abajo fluían hacia los de arriba», y que no menciona el mundus. platner y ashby llaman «pura conjetura» a identificar esa piedra con la tapa del mundus.
el testigo más antiguo es catón, en un fragmento que el propio festo conserva. dice que el nombre viene del mundus que está sobre nosotros, el cielo, porque su forma se le parece, «según pude saber por los que han entrado» —y ese «pude» es una enmienda moderna del texto—. o sea, un sitio al que se bajaba. su parte inferior estaba como consagrada a los dioses manes y permanecía cerrada todo el año salvo esos tres días. lo que catón no menciona, según subraya fowler, es ni la losa ni la salida de los muertos: para esas ideas el testigo más antiguo es varrón, seguido de capitón.
¿para qué servía, entonces? fowler propuso que en origen fue un depósito subterráneo de simiente, y que la puerta al inframundo era una capa posterior, de influencia griega y etrusca. ya lo apuntaba en 1899, siguiendo una vieja sugerencia de o. müller a partir de las primicias que plutarco manda echar en la fosa de la fundación, y en 1912 lo argumentó sobre las tres fechas: el 24 de agosto cae la víspera de la opiconsivia, con la cosecha ya almacenada; el 5 de octubre, en plena siembra del far; el 8 de noviembre, junto al ocaso de las pléyades, cuando los agrónomos mandan sembrar el trigo. es una hipótesis, no un hecho.
y queda el sitio. plutarco cuenta que rómulo abrió una fosa circular alrededor de lo que en su tiempo era el comicio, echó dentro las primicias y la tierra que cada colono traía de su país, y que a esa fosa la llamaban con el mismo nombre que al cielo. ovidio describe la misma fosa de la fundación, con las mieses y la tierra del suelo vecino, pero no la llama mundus. fowler en 1899 escribía que plutarco se equivocaba al ponerla en el comicio, y platner y ashby lo atribuían a una confusión; desde coarelli, en los años setenta, parte de la investigación le devuelve el crédito y busca el mundus justo ahí. la identificación tradicional con la roma cuadrada del palatino la daban platner y ashby por hecha «sin fundamento suficiente», y la cámara abovedada que apareció en 1914 bajo la domus augustana, con un pozo central y dos galerías excavadas en la roca, se propuso como el mundus; platner y ashby recogen la propuesta sin suscribirla. el propio diccionario de platner y ashby lo resumía en 1929: no tenemos absolutamente ninguna información sobre el emplazamiento del mundus.