pintura neoclásica de un general romano que regresa del exilio para encontrar a su esposa muerta, sentado junto al lecho mientras la hija se aferra a su pierna en duelo
pierre-narcisse guérin · musée du louvre, parís · dominio público
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el oscuro ritual romano para repeler fantasmas a medianoche

lemvria

publicado actualizado

en la lemuria, el patriarca romano se levantaba descalzo a medianoche, se llenaba la boca de habas negras y las escupía por encima del hombro para ahuyentar a los espíritus hostiles de sus muertos. el terror doméstico de la civilización que dominaba el mediterráneo.

imagina despertarte en plena madrugada, descalzo, llenarte la boca de habas negras y escupirlas por los pasillos de tu casa a oscuras, temblando, sin atreverte a mirar atrás. eso es exactamente lo que hacía el cabeza de familia romano en la lemuria, y no era un personaje supersticioso de pueblo: podía ser un senador, un cónsul, un hombre que de día gobernaba provincias.

la lemuria se celebraba en tres noches alternas de mayo, los días 9, 11 y 13, y era una de las fiestas más sombrías del calendario. su objeto eran los lemures, los espíritus inquietos de los muertos: no los antepasados venerados y benévolos, sino los difuntos sin descanso, los que habían muerto mal, sin sepultura o sin descendencia que los honrara, y que regresaban en mayo a rondar la casa de los vivos buscando algo parecido a la venganza. todo el mes quedaba marcado por su presencia: era de mal agüero casarse en mayo, “mense maio malae nubunt”, decía el proverbio.

el ritual para echarlos lo describe ovidio paso a paso, y es de una precisión inquietante. a medianoche, el pater familias se levantaba sin sandalias, porque andar descalzo era condición del rito. hacía con los dedos un gesto protector contra los espíritus y se enjuagaba las manos en agua de manantial. luego se llenaba la boca de habas negras y empezaba a caminar por la casa arrojándolas por encima del hombro, una a una, sin volverse, repitiendo nueve veces una fórmula: “haec ego mitto; his redimo meque meosque fabis”, “estas lanzo; con estas habas me redimo a mí y a los míos”.

puedes dominar el mediterráneo con tu ingeniería, pero de noche hasta los cónsules le temían a la oscuridad.

la haba no estaba elegida al azar. para los romanos era una legumbre cargada de connotaciones funerarias, vinculada al mundo de los muertos hasta el punto de que el sacerdote de júpiter tenía prohibido siquiera nombrarla. al ofrecer las habas, el patriarca pagaba un rescate: entregaba alimento a los espíritus a cambio de que dejaran en paz a los vivos. la regla absoluta, la que ovidio subraya como inquebrantable, era no mirar atrás mientras se arrojaban, igual que en el mito de orfeo: volverse habría arruinado el conjuro y dejado la puerta abierta al muerto.

el cierre del rito era puro estruendo. tras lanzar las habas, el cabeza de familia volvía a enjuagarse las manos en el agua y golpeaba sonoramente vasijas o calderos de bronce, exigiendo a los espíritus que abandonaran la propiedad. el ruido del metal, que aparece en tantas culturas como repelente de lo sobrenatural, expulsaba a los lemures de la casa hasta el año siguiente. la civilización del derecho y el hormigón cerraba su jornada de exorcismo doméstico a golpe de cacerola.

la historiografía moderna lee la lemuria como uno de los ritos más arcaicos de roma, un fósil de la religión familiar anterior a la ciudad y a sus dioses oficiales, conservado casi intacto durante siglos junto a la feralia, su contrapartida de febrero dedicada a los muertos benévolos. ahí está lo revelador: la misma cultura que escribía tratados de jurisprudencia y trazaba calzadas de un extremo a otro de europa creía que, tres noches de mayo, sus propios muertos volvían a casa con malas intenciones, y que la única defensa era un puñado de habas y un cazo de bronce.

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Imagina despertarte a la media noche, completamente descalzo, para llenarte la boca de frijoles negros y escupirlos por los pasillos de tu villa temblando de miedo. Ocurrió un día como hoy. Roma daba inicio a la Lemuria. A pesar de su fría burocracia, los romanos sufrían un terror psicológico a los espíritus de sus ancestros sin descanso, conocidos como los "Lemures", que emergían en mayo buscando venganza doméstica. Para evitar que la entidad rondara los cuartos, el jefe de la casa debía ejecutar un protocolo de contención. A medianoche se levantaba sin sandalias, pues el cuero animal atraía a la muerte. Con frijoles negros en la boca, avanzaba por la penumbra arrojándolos por encima de su hombro izquierdo repitiendo rítmicamente una fórmula mágica de redención. Ovidio señala la regla inquebrantable: estaba terminalmente prohibido mirar hacia atrás. Finalmente, el hombre golpeaba pesadas ollas de bronce exigiendo a los fantasmas que abandonaran la propiedad. Puedes dominar todo el Mediterráneo con tu ingeniería militar, pero de noche, hasta los cónsules temían a la oscuridad.

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fontes classicae.

  1. i. ovidio · fasti libro v

bibliografía moderna.

  1. i. john scheid · an introduction to roman religion
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dudas sobre esta entrada

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si el frijol (phaseolus vulgaris) es americano, ¿qué legumbre lanzaba el paterfamilias en las lemuria para repeler a los muertos?

buena pega botánica, y tiene respuesta limpia: lo que vuela por encima del hombro a medianoche no es ningún frijol. el phaseolus vulgaris es americano y no pisa el mediterráneo hasta después de colón, así que en la roma de ovidio era literalmente imposible. la legumbre del ritual es la vicia faba, el haba común del viejo mundo, que los romanos cultivaban desde siempre (plinio la trae en su historia natural). y ovidio en los fastos (libro v) es explícito: el patriarca se llena la boca de habas negras (fabae) y las escupe una a una sin mirar atrás, “his redimo meque meosque fabis”, con estas habas me redimo a mí y a los míos. el haba no es relleno decorativo: era la legumbre de los muertos por excelencia, tan cargada de inframundo que el flamen dialis, el sacerdote de júpiter, tenía prohibido hasta nombrarla, y los pitagóricos se negaban a comerla. el mito del frijol americano lanzando fantasmas no se sostiene: la magia romana corría a base de habas

ovidio, fasti v (ritual de las lemuria: fabae nigrae)
plinio el viejo, naturalis historia xviii (cultivo de la faba)
dídac
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dídac

ingeniero de software, divulgador histórico. escribe sobre historia política antigua y la rabia que le produce su propio siglo. construye en internet una encyclopædia romana — y unas habitaciones más.