fasti festival kal. · festival recurrente 1 · octubre roma

la viga de la hermana

kalendae octobres · tigillum sororium

en las calendas de octubre el calendario de los hermanos arvales anota un sitio: la viga de la hermana, junto al cruce de los acilios. el día llega por la piedra; la historia de horacio que lo explica, por los libros. y los libros no se ponen de acuerdo ni en cómo era la viga ni en quién pasó al culpable por debajo.

los dos lados del as romano de bronce fundido, en una vitrina: la cabeza doble y barbada de jano y la proa de una nave
fotografía de sailko · as de bronce, altes museum, berlín · cc by 3.0

en una calle en cuesta que bajaba de las carinas, en la ladera del oppio, había una viga de madera cruzada por encima de las cabezas. no sostenía nada. los romanos la llamaban tigillum sororium, la viga de la hermana, y el estado la seguía reparando a su costa. el calendario le reservaba un día: el 1 de octubre.

la fecha no la da ningún historiador. livio y dionisio de halicarnaso cuentan la historia, pero ninguno de los dos dice en qué día se hacía el rito; dionisio sólo escribe que el lugar recibía sacrificios cada año. el día llega por la piedra: los fasti de los hermanos arvales, un calendario de mármol de época de augusto, anotan en las calendas de octubre fidi in capitolio, tigillo sororio ad compitum acili, a fides en el capitolio y a la viga de la hermana junto al cruce de los acilios. las ediciones no coinciden del todo en qué letras de esa línea se conservan y cuáles se restituyen, pero sí en la lectura, que fowler ya imprimía en 1899. y para la viga la casilla da un nombre y un sitio: ni jano ni juno, ni rito, ni horacio. el calendario pintado de anzio, anterior a la reforma de césar, anota ese mismo día a fides y no menciona la viga.

la historia que la explicaba es la del tercer horacio, el superviviente del combate contra los curiacios, que al volver mató a su hermana por llorar a uno de los enemigos muertos, su prometido. el duelo, el crimen y el juicio están contados en la entrada de la enciclopedia sobre el duelo que cambió roma, y lo que allí se dice sigue valiendo aquí: la cadena judicial —los duunviros que lo condenan por perduelión, la apelación, la absolución «más por admiración de su valor que por la justicia de su causa»— es la versión que roma daba del origen de su propia provocatio ad populum. dionisio llega a afirmar que fue la primera vez que el pueblo juzgó una causa capital. son afirmaciones de las fuentes sobre sus instituciones, no datos independientes.

lo que importa para la viga es lo que vino después. en livio, el rey ordena al padre expiar al hijo con dinero público, pecunia publica; el padre hace unos sacrificios expiatorios, que luego quedaron a cargo de la gens horacia, tiende una viga sobre la calle y hace pasar al joven por debajo con la cabeza tapada, «como bajo el yugo». en dionisio, en cambio, el rey llama a los pontífices, que purifican a horacio con los ritos con que se expiaban los homicidios involuntarios, levantan dos altares y lo pasan bajo el yugo. y festo, que conserva una tercera versión muy mutilada, dice que la viga descansaba sobre dos postes que había levantado el padre. tres relatos, dos agentes. en livio, además, la viga se tiende en ese mismo acto: que el objeto fuera anterior a la historia es una lectura moderna, no lo que dice la fuente.

el relato es literario; el día es epigráfico. y el relato ni siquiera se pone de acuerdo sobre el objeto que explica.

porque la viga misma tiene dos descripciones antiguas incompatibles. dionisio, que escribía en roma en tiempos de augusto, la describe clavada en las dos paredes opuestas de la calle, por encima de los que salían de ella. festo habla de duo tigilla tertio superiecto: dos maderos y un tercero encima, que es exactamente la forma del yugo tal como la da el propio livio en otro pasaje, tres lanzas, dos hincadas en tierra y la tercera atada de través. una viga empotrada no necesita postes. la reconstrucción corriente —platner y ashby la definen como un travesaño sobre dos postes— sigue a festo; fowler, en cambio, se quedaba con la viga de pared a pared y por eso no entendía que se la explicara como un arco de jano.

con los altares pasa algo parecido. dionisio pone dos: uno a jano, al que se añadió el sobrenombre de curiacio por los curiacios muertos, y otro a juno, «a la que corresponde el cuidado de las hermanas». es una perífrasis, no un título. los dos epítetos de culto juntos, jano curiacio y juno sororia, los dan festo y el escoliasta bobiense a cicerón: «levantados dos altares a jano curiacio y a juno sororia, y echada una viga sobre ellos, horacio fue pasado bajo el yugo».

¿qué era, entonces? la erudición moderna no se ha puesto de acuerdo. platner y ashby recogen cinco propuestas: una puerta del primitivo poblado del esquilino, una puerta bajo la que el ejército se purificaba al volver de campaña, una puerta del septimontium, un ianus o paso de calle ligado a los dos altares y al culto de jano y juno al comienzo del mes, o un simple fetiche. fowler daba la viga por «realmente inexplicable» y apuntaba que los títulos de culto quizá dieran pie a la leyenda. hubo también quien leyó sororia a partir del verbo sororiare, que el mismo léxico de festo recoge para los pechos de las muchachas cuando empiezan a crecer, y convirtió a juno sororia en una diosa de la pubertad; dumézil llamó a ese uso «extravagante».

dumézil, en cambio, pensaba que la ceremonia anual era «realmente, como la tradición pretende», la prolongación de un rito de purificación del guerrero que vuelve, propio de la gens horacia y a la vez de utilidad pública, y la encajaba en el ciclo de octubre de marte, que para él cierra la temporada de guerra. conviene no hacerle decir más: en la misma obra sostiene que la historia de los horacios reproduce un mito del dios guerrero indra, es decir, que el relato ya era un mito hecho historia. lo que rechaza es otra cosa: la tesis de que la leyenda se fabricara a partir de los nombres de monumentos que ya existían. y cuenta el rito entre las fiestas fijas del año: las calendas de octubre son una de las tres únicas calendas con festividad.

el dinero público sale dos veces en livio, y son dos hechos distintos: con él se paga la expiación, y con él se sigue reparando la viga. id hodie quoque publice semper refectum manet, escribe: sigue ahí hoy, siempre reparada a costa pública. dionisio añade un tercer gasto que atribuye al mismo episodio, una ley aún vigente en su época por la que el tesoro costeaba la crianza de los trillizos. de la viga no hay ningún resto identificado con seguridad. la última mención conocida está en el catálogo de las regiones de la ciudad del siglo iv, en la región del templo de la paz. del rito no sabemos casi nada; del gasto, en cambio, livio dejó constancia en una frase de contable. en roma, lo que se seguía pagando era lo que seguía importando.

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fontes classicae.

  1. i. tito livio · ab urbe condita i, 26 y iii, 28.11
  2. ii. dionisio de halicarnaso · antigüedades romanas iii, 22.3-10
  3. iii. sexto pompeyo festo · de verborum significatu s. v. sororium tigillum (297 müller = 380 lindsay)
  4. iv. escoliasta bobiense · comentario a cicerón, pro milone ad § 7
  5. v. fasti de los hermanos arvales · calendario inscrito (cil vi 32482) al 1 de octubre
  6. vi. fasti antiates maiores · calendario pintado de antium al 1 de octubre

bibliografía moderna.

  1. i. samuel ball platner y thomas ashby · a topographical dictionary of ancient rome pp. 538-539
  2. ii. w. warde fowler · the roman festivals of the period of the republic pp. 238-239
  3. iii. georges dumézil · archaic roman religion pp. 50 n. 3, 75 y n. 21, 206, 562 y 621

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dídac
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dídac

divulgador histórico. escribe sobre historia política antigua y la rabia que le produce su propio siglo. construye en internet una encyclopædia romana — y unas habitaciones más.