fasti persona
el mismo año · cada cómputo
d.c.
96 d.c.
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96 e.c.
a.u.c.
dcccxlix
b.p.
1854
era holocena
10.097
olimpiada
219.ª · año 1
anno mundi
3858
18 · septiembre roma

el brazo vendado que acabó con un emperador

domitianvs occisvs

el 18 de septiembre del 96 murió domiciano a manos de gente de su propia casa, y ese mismo día roma tenía emperador nuevo. suetonio cuenta el vendaje y la daga sin hoja desde el dormitorio; casio dión, desde el otro lado, pone nombre a quien la desarmó.

busto de mármol de domiciano: la cabeza de un hombre joven de rostro lleno, con el pelo peinado en rizos regulares sobre la frente, sobre un fondo claro
fotografía de jastrow · busto de domiciano, musei capitolini, roma · dominio público

el 18 de septiembre del año 96 murió apuñalado en su dormitorio el emperador domiciano. suetonio da la fecha a la romana —el día catorce antes de las calendas de octubre— y cuenta la preparación con un detalle que parece de novela: estéfano, el administrador de domitila, una sobrina del emperador, estaba acusado de haberse quedado con dinero ajeno, y se ofreció a los conjurados. durante varios días llevó el brazo izquierdo envuelto en vendas de lana, fingiendo una herida, y dentro escondió un puñal. cuando llegó el momento, nadie miraba ya aquel brazo.

casi todo lo que sabemos de los últimos años de domiciano lo escribieron quienes lo odiaban. tácito, que vivió aquel reinado como senador, publicó su agrícola pocos años después, ya con trajano asociado al trono, y habla de «quince años» en que los más despiertos cayeron por la crueldad del príncipe. plinio el joven, también senador, lo pintó en el panegírico de trajano como el contraejemplo del buen emperador. suetonio no era senador, sino un funcionario de rango ecuestre, y escribió una generación después. los tres miran desde el mismo lado, y los historiadores de hoy rebajan bastante su retrato. el propio suetonio, de hecho, concede que domiciano vigiló tan de cerca a los magistrados de roma y a los gobernadores de provincias que nunca fueron más honrados ni más justos, y que después de él se vio a muchos acusados de todo tipo de delitos. y tácito deja caer una frase que un acusador no suele escribir contra sí mismo: que fueron «nuestras manos», las de los senadores, las que llevaron a helvidio a la cárcel.

en una cosa, sin embargo, las fuentes coinciden sin fisuras: quien acabó con domiciano no fue un enemigo lejano, sino la gente de su propia casa. suetonio cuenta que el emperador vivía desde joven con el presagio del año, el día e incluso la hora de su muerte, y que aquel día temía la hora quinta. preguntó qué hora era y, por acuerdo previo, le dijeron que ya era la sexta. aliviado, creyéndose a salvo, se disponía a ir al baño cuando su chambelán partenio lo desvió: alguien traía un asunto de gran importancia. era estéfano, con el pretexto de denunciar una conspiración. le tendió un escrito y, mientras domiciano leía, le clavó el puñal en la ingle.

el que lo mató llevaba días paseando por palacio un brazo vendado, y todos se habían acostumbrado a verlo así.

según suetonio, el emperador resistió, y lo remataron con siete heridas otros cuatro: clodiano, un suboficial; máximo, liberto de partenio; sátur, decurión de los camareros; y un gladiador de la escuela imperial. el detalle de la daga viene de un muchacho que atendía a los lares del dormitorio y lo vio todo: domiciano le gritó, tras el primer golpe, que le diera el puñal que guardaba bajo la almohada, y el chico solo encontró la empuñadura. no es un dato de fuente única. casio dión, que escribe más de un siglo después, cuenta lo mismo desde el otro lado y da el autor: partenio retiró la hoja de la espada que siempre estaba bajo la almohada, para que domiciano no pudiera usarla, y después hizo entrar a estéfano, porque era más fuerte que los otros. las dos versiones difieren en el punto de vista y convergen en el hecho. dión nombra además a otro camarero, sígero, y a entelo, el encargado de las peticiones, y dice que la emperatriz domicia y los dos prefectos del pretorio estaban al tanto, aunque lo marca él mismo: «al menos, esa es la tradición».

el relevo estaba hablado. dión cuenta que los conjurados no se atrevieron a actuar hasta tener sucesor, que tantearon a varios hombres que se negaron por miedo a que fuera una prueba de lealtad, y que solo entonces fueron a nerva, un senador de sesenta y cinco años, dos veces cónsul y sin hijos, al que un astrólogo había salvado poco antes de la sospecha del propio domiciano. lo que dión no fecha lo fija una inscripción: los fastos de ostia anotan, bajo el catorce antes de las calendas de octubre, que domiciano fue muerto y que ese mismo día marco cocceyo nerva fue aclamado emperador.

la reacción no fue unánime, y suetonio lo dice: el pueblo recibió la noticia con indiferencia; los soldados, con dolor, y quisieron llamarlo enseguida divino domiciano. los senadores, en cambio, corrieron a la curia, mandaron traer escaleras para arrancar sus escudos e imágenes y estrellarlos contra el suelo, y acabaron decretando que se raspasen sus inscripciones en todas partes y se borrase su memoria. dión añade que se fundieron sus estatuas de oro y plata y se derribaron los arcos que se le estaban levantando. plinio lo recordaba años después con un regodeo que dice mucho: «daba gusto estrellar contra el suelo aquellos rostros soberbios». los modernos llaman a todo esto damnatio memoriae, la condena de la memoria; roma no tenía un nombre único para ello, sino un puñado de medidas concretas —retirar imágenes, raspar el nombre, abolir el recuerdo— que el senado votaba caso por caso.

queda el dato que mejor explica aquel final. domiciano fue elegido censor de por vida, y dión subraya que fue el primero y el único, particular o emperador, en recibir ese honor; como censor expulsó del senado a cecilio rufino por bailar pantomimas. decidía, por tanto, quién era senador, y controlaba quién entraba en su palacio. no lo derribó una legión ni una provincia sublevada. lo derribaron media docena de personas de su propia casa, entre ellas un hombre al que ya nadie miraba el brazo.

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fontes classicae.

  1. i. suetonio · vidas de los doce césares (domiciano) 8.2-3, 14.1, 16.2-17.3 y 23.1
  2. ii. casio dión · historia romana lxvii, 4.3, 13.1, 15 y 17.1-2 · lxviii, 1.1 y 4.2
  3. iii. tácito · agrícola 3 y 45
  4. iv. plinio el joven · panegírico de trajano 52.4-5
  5. v. anónimo · fasti ostienses s.a. 96

bibliografía moderna.

  1. i. bernard w. henderson · five roman emperors: vespasian, titus, domitian, nerva, trajan, a.d. 69-117 pp. 21-24

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dídac
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dídac

divulgador histórico. escribe sobre historia política antigua y la rabia que le produce su propio siglo. construye en internet una encyclopædia romana — y unas habitaciones más.