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la verdad detrás de las 23 puñaladas a julio césar

idvs martiae

el final de julio césar no fue un acto solemne en el senado, sino una escaramuza caótica donde los conjurados se hirieron entre ellos. de las 23 puñaladas, según una sola fuente, solo una fue mortal.

pintura neoclásica del asesinato de julio césar en el senado romano
vincenzo camuccini · museo di capodimonte, nápoles · dominio público

borra la imagen que tienes del final de julio césar. nada de un acto elegante y solemne en el gran senado, con togas impecables y dignidad clásica. fue una escaramuza caótica, sucia y descontrolada. y conservamos algo parecido a la primera escena del crimen documentada de la historia: los idus de marzo del año 44 a.n.e. fueron, sobre todo, un desastre logístico.

el primer matiz es el lugar. el senado no se reunía aquel día en la curia habitual: la antigua curia hostilia había ardido en el 52 a.n.e. y la nueva curia iulia, encargada por el propio césar, apenas se estaba levantando. la sesión se celebró en la curia pompei, una sala anexa al pórtico que cerraba el conjunto monumental del teatro de pompeyo, en el extremo opuesto al escenario. allí acorralaron a césar un grupo de conjurados —las fuentes antiguas cifran la conspiración en más de sesenta nombres, ochenta según nicolás de damasco, aunque solo conocemos la identidad de una veintena—. y el asalto fue un caos: los senadores se abalanzaron con tanto pánico y tanta torpeza que se hirieron entre ellos mientras intentaban alcanzarlo. según nicolás de damasco, casio llegó a herir a bruto en la mano, y otro de los conjurados acabó con un tajo en el muslo. matar a un hombre rodeado de cómplices nerviosos resultó mucho menos quirúrgico de lo que cuenta la leyenda.

césar resistió al principio —agarró el brazo de casca, el primer agresor, y se lo atravesó con su graphium, el punzón de escribir—, pero al verse perdido hizo el último gesto que la tradición le atribuye: se cubrió la cabeza con la toga y bajó sus pliegues para caer con decoro. el cuerpo del hombre más poderoso del planeta quedó tendido al pie de la estatua de pompeyo, su antiguo rival, hasta que tres esclavos lo recogieron y se lo llevaron a casa en una litera.

el hombre más poderoso del mundo acabó cargado por tres esclavos en una litera, con un brazo colgando fuera.

y aquí entra el dato que da título a todo esto. suetonio da la cifra, veintitrés puñaladas, y añade un detalle fascinante: a juicio de un médico llamado antistio, entre tantas heridas no se halló ninguna mortal salvo la que recibió en segundo lugar, en el pecho. es todo lo que dice de él: ni que contara las heridas ni que dejara un informe. ese juicio suele presentarse en divulgación como la primera autopsia documentada de la historia. el rótulo es discutible —en alejandría, herófilo y erasístrato ya habían practicado disecciones humanas en el siglo iii a.n.e.—, pero sí cabe defenderlo como el primer dictamen médico-legal del que tenemos noticia. y de paso, un mito que conviene desmontar: no, la palabra “forense” no nació aquí. se repite que viene de que antistio leyó un informe “en el foro” (forum), pero forensis —“del foro, de lo público y de los tribunales”— ya existía mucho antes y no surgió de este caso. es etimología de leyenda.

ahora el matiz historiográfico, que conviene no saltarse. el detalle de la “única herida mortal” procede de una sola fuente, suetonio, que escribió siglo y medio después y tenía fama de coleccionar chismes jugosos. ningún otro autor antiguo lo confirma, y los historiadores modernos lo tratan con pinzas: pudo ser un dato real heredado de algún registro, o pudo ser una de esas anécdotas redondas que suetonio repetía sin contrastar. lo firme es el caos, y la cifra de veintitrés heridas es la que repiten casi todos —nicolás de damasco cuenta treinta y cinco—; lo de la puñalada única es plausible, pero no probado.

el cierre tiene la ironía amarga de costumbre. los conjurados se llamaban a sí mismos “libertadores” y creían que matando a césar salvaban la república de la tiranía. el resultado fue exactamente el opuesto. la brutalidad del acto, lejos de restaurar la libertad, desató una nueva ronda de guerras civiles que acabó pariendo a augusto y enterrando para siempre el régimen que pretendían rescatar. quisieron salvar la república con veintitrés puñaladas, y lo único que apuñalaron de muerte fue a la propia república.

la verdad detrás de las 23 puñaladas a julio césar
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fontes classicae.

  1. i. suetonio · vidas de los doce césares el divino julio 82
  2. ii. apiano · guerras civiles ii, 117-118
  3. iii. nicolás de damasco · vida de augusto 24
  4. iv. casio dión · historia romana xliv, 1.2 y 35.1

bibliografía moderna.

  1. i. barry strauss · the death of caesar

transitus

dídac
⁕ sobre el autor ⁕

dídac

divulgador histórico. escribe sobre historia política antigua y la rabia que le produce su propio siglo. construye en internet una encyclopædia romana — y unas habitaciones más.