en la antigua roma había un día del calendario en el que las cortesanas de la ciudad tenían un papel religioso reconocido, y lo compartían nada menos que con el rey de los dioses. ovidio lo pone el 23 de abril, en la primera de las dos fiestas del vino. la segunda caía un día como hoy, un 19 de agosto: las vinalia rustica, semanas antes de que nadie pisara una sola uva.
y aquí los testigos antiguos no dicen todos lo mismo. primero, los que hablan de júpiter: festo anota el día como fiesta de júpiter, y varrón, en su tratado sobre la lengua latina, dice de las vinalia de abril: es el día de júpiter, no de venus. en ese mismo pasaje, sin darle día, cuenta cómo se abría la vendimia: en varios lugares del lacio, dice, la empezaban los sacerdotes en nombre de la comunidad, y en roma todavía en su tiempo. allí la abría el flamen dialis, el sacerdote de júpiter —auspicatur vindemiam, escribe—: cuando había mandado recoger la uva, sacrificaba una cordera al dios y, entre el corte de las entrañas y su ofrenda, vendimiaba él.
entonces, ¿de dónde sale venus? el propio varrón lo explica, y la puerta son los huertos: ese día se le había dedicado un templo, y cada 19 de agosto los huertos quedaban consagrados a ella como protectora de los jardines y los hortelanos libraban. en su tratado sobre el campo va más lejos: las vinalia rustica, dice, se instituyeron por ella. venus entra en la fecha por la horticultura, no por el vino.
pero pudo haber una segunda puerta, mucho más llamativa. junto a la porta collina se alzaba un templo de venus ericina, un culto traído del monte érice, en sicilia; del santuario de allí cuenta estrabón que en otro tiempo estuvo lleno de esclavas consagradas a la diosa. roma lo importó durante las guerras púnicas, y aquí hay que distinguir: livio registra dos santuarios distintos, uno en el capitolio, prometido en voto en el 217 a.n.e. tras el desastre de trasimeno y dedicado en el 215 a.n.e., y este otro, dedicado en el 181 a.n.e., que él mismo sitúa extramuros, fuera de la puerta. allí manda ovidio, en sus fastos, que acudan las cortesanas —volgares puellae las llama— a ofrecer incienso, mirto y menta y a pedir belleza y el favor del público; y lo manda para el 23 de abril.
conviene decir hasta dónde llega la evidencia. aquel «día de las cortesanas» ovidio lo pone en la otra vinalia —la vinalia priora del 23 de abril—. traerlo a agosto es una inferencia de esta página, porque las dos vinalia comparten nombre y diosa; ninguna de sus fuentes antiguas lo dice. scullard, en su libro sobre las fiestas de la república, sostiene que las dos vinalia fueron en origen de júpiter y que venus se les asoció después.
así que en un mismo 19 de agosto roma festejaba a júpiter, dejaba los huertos en manos de venus y, extramuros, sus cortesanas quizá rezaban a una diosa importada de sicilia. no era una contradicción para ellos: el calendario romano superponía capas sin pedir permiso, y una fecha podía pertenecer a la vez al dios del estado, a la diosa de los jardines y quizá a una diosa siciliana con el templo fuera de la puerta.