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olimpiada
141.ª · año 1
anno mundi
3546

la carnicería de cannas

pugna cannensis

el 2 de agosto del 216 a.n.e., en la llanura de cannas, aníbal dejó que el mayor ejército que roma había reunido empujara su centro hasta meterse en una bolsa, y la cerró por los flancos y por la espalda. polibio cuenta unos setenta mil romanos muertos; livio, unos cuarenta y ocho mil. ninguna de las dos cifras es un recuento.

pintura del siglo xviii de la muerte de paulo emilio en cannas: el cónsul, herido, sentado en el suelo entre los caídos, junto a un soldado que sujeta un caballo; al fondo, un águila de legión entre el polvo de la batalla
john trumbull, «the death of paulus aemilius at the battle of cannae» (1773) · yale university art gallery, new haven · dominio público
período
república media

el 2 de agosto del 216 antes de nuestra era, en una llanura de apulia junto al río aufido, el mayor ejército que roma había sacado nunca al campo avanzó contra el centro de aníbal creyendo que lo arrollaba. cuanto más avanzaba, más se metía en una bolsa que el cartaginés cerró por los flancos y por la espalda. las dos fuentes principales, polibio y livio, coinciden en la maniobra y discrepan en casi todo lo que se puede contar.

acabado el mando de fabio máximo, el senado decidió presentar batalla. polibio cuenta que lo hizo con ocho legiones, algo que roma nunca había hecho, reforzadas a cinco mil infantes y trescientos jinetes cada una, más otros tantos infantes aliados; en total eran unos ochenta mil infantes y algo más de seis mil jinetes. livio es más prudente: los autores discrepaban tanto en el número y en el tipo de tropas que él no se atreve a afirmar casi nada, aunque recoge que algunos daban ochenta y siete mil doscientos hombres en el campamento romano. enfrente, según los dos, aníbal tenía unos cuarenta mil infantes y diez mil jinetes. antes de la batalla, se había apoderado de la ciudadela de cannas, donde los romanos guardaban el grano de la comarca.

el mando lo compartían dos cónsules que se turnaban cada día. la tradición que siguen polibio y livio carga la culpa sobre uno de ellos: lucio emilio paulo no quería combatir en un llano sin árboles ante una caballería superior, y cayo terencio varrón, por inexperiencia, dice polibio, era de la opinión contraria. era el día de varrón cuando el ejército cruzó el río y formó mirando al sur.

el despliegue de aníbal lo describe polibio con precisión. a la izquierda, junto al río, la caballería ibera y gala de asdrúbal, uno de sus oficiales; a la derecha, los númidas; en el centro, iberos y galos alternados, con media infantería africana a cada lado. después adelantó las compañías centrales de iberos y galos hasta formar una media luna con la cara convexa hacia el enemigo, cada vez más delgada hacia los extremos, y dejó a los africanos atrás en los flancos: su propósito, escribe polibio, era usarlos como reserva y empezar la batalla con los iberos y los galos. que estuvieran escondidos, como se lee a veces, no lo dicen ni polibio ni livio. livio añade un viento que los de la región llamaban volturno, que levantaba polvo contra la cara de los romanos.

la caballería de asdrúbal chocó primero con la romana junto al río, en un combate sin maniobras en el que los jinetes acabaron desmontando y luchando cuerpo a cuerpo, y la destrozó. en el centro, iberos y galos aguantaron un rato y luego cedieron, dice polibio, arrollados por el peso de las legiones; la media luna se fue invirtiendo y los romanos, persiguiéndolos, se apretaron hacia el centro hasta tener a los africanos a los dos lados. entonces estos giraron sobre los flancos, «como aníbal había previsto». en el otro extremo, los númidas mantenían ocupada a la caballería aliada; asdrúbal acudió allí, la aliada huyó sin esperarlo, y él dejó la persecución a los númidas y cargó una y otra vez contra la retaguardia de las legiones. livio cuenta además una estratagema que polibio ignora: quinientos númidas que fingieron desertar, entregaron las armas y, una vez detrás de las líneas romanas, sacaron espadas ocultas y atacaron por la espalda.

livio no se atreve a dar la cifra del ejército romano; polibio da la de los muertos: setenta mil.

paulo emilio murió en la batalla, y las dos fuentes lo cuentan de modo distinto. en polibio, se metió en el centro para animar a las legiones y cayó en lo más reñido, cubierto de heridas. en livio, un proyectil de honda lo hirió de gravedad al principio; cuando el tribuno cneo léntulo lo encontró sentado sobre una roca, cubierto de sangre, y le ofreció su caballo, el cónsul lo rechazó y le dio un encargo: decir a fabio máximo que había vivido y moría fiel a sus consejos. varrón escapó a venusia con unos pocos jinetes; polibio, hostil, dice que se deshonró huyendo.

las cifras no casan. polibio da unos setenta mil muertos, diez mil prisioneros —los que se habían quedado en el campamento romano y, durante la batalla, asaltaron el cartaginés— y apenas tres mil infantes y unos trescientos setenta jinetes escapados; del lado cartaginés, unos cuatro mil galos, mil quinientos iberos y africanos y doscientos jinetes. livio rebaja los muertos a cuarenta y cinco mil quinientos infantes y dos mil setecientos jinetes, unos cuarenta y ocho mil, y cuenta tres mil infantes y mil quinientos jinetes capturados en la batalla; muchos más se refugiaron en los dos campamentos y en la aldea de cannas, y acabaron rindiéndose o abriéndose paso hasta canusio. los púnicos muertos, dice, fueron unos ocho mil. tampoco coinciden los nombres: polibio pone entre los caídos a los dos cónsules del año anterior, marco atilio y cneo servilio; livio, a servilio y a marco minucio, el jefe de la caballería que un año antes había llamado padre a fabio. livio añade veintinueve tribunos militares y unos ochenta senadores o hombres que habían ejercido magistraturas que daban entrada al senado.

la fecha la conserva aulo gelio, que cita al analista claudio cuadrigario: el cuarto día antes de las nonas de sextil, nuestro 2 de agosto en el calendario romano anterior a la reforma de césar. el lugar exacto, y en qué orilla del aufido se combatió, se sigue discutiendo. livio la compara con la derrota del alia, la que dejó roma a merced de los galos: menos grave por lo que vino después, porque aníbal no marchó sobre la ciudad, pero más dura por la matanza del ejército. nunca, hasta entonces, había perdido roma tantos hombres en una batalla. lo que vino después fue la negativa de roma a rendirse.

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fontes classicae.

  1. i. polibio · historias iii, 107 (la ciudadela de cannas y las ocho legiones), 110 (los dos cónsules y los campamentos), 113-114 (el despliegue y las cifras), 115-116 (la batalla y la muerte de paulo) y 117 (el balance)
  2. ii. tito livio · ab urbe condita xxii, 36.1-4 (las cifras que no casan), 46-48 (el despliegue, el viento y los falsos desertores), 49 (paulo, lentulo y los muertos), 50.1-3 (la comparación con el alia) y 52 (los campamentos y los muertos púnicos)
  3. iii. aulo gelio · noches áticas v, 17.5 (la fecha, según claudio cuadrigario)

bibliografía moderna.

  1. i. adrian goldsworthy · the punic wars cap. 8 «cannae and the crisis for rome», sección «cannae, august 216 bc»
dídac
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dídac

divulgador histórico. escribe sobre historia política antigua y la rabia que le produce su propio siglo. construye en internet una encyclopædia romana — y unas habitaciones más.

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