encyclopædia batallas ·
el mismo año · cada cómputo
a.c.
260 a.c.
a.e.c.
260 a.e.c.
a.u.c.
cdxciv
b.p.
2210
era holocena
9741
olimpiada
130.ª · año 1
anno mundi
3502

el corvus y la masacre de milas

corvus

roma no podía ganar maniobrando contra los mejores marinos del mediterráneo, así que dejó de intentarlo. acopló a sus proas un puente levadizo rematado en una púa de hierro y convirtió cada abordaje en un combate de infantería.

grabado de jacques callot: galeras trabadas al abordaje en pleno combate
jacques callot, the metropolitan museum of art · dominio público
período
república media

roma consiguió su primera gran victoria en el mar renunciando a pelear en el mar. si no podía ganar maniobrando, haría que no hiciera falta maniobrar: un puente levadizo rematado en una púa de hierro, acoplado a la proa, que clavaba las dos naves y convertía la batalla naval en lo único que roma sabía hacer mejor que nadie.

el estreno había sido humillante. es el año 260 antes de nuestra era y el cónsul cneo cornelio escipión se adelantó con diecisiete naves hacia lípari, donde la escuadra cartaginesa lo embotelló en el puerto y lo capturó con sus barcos intactos, sin apenas combate. arrastró el apodo el resto de su vida: asina, la burra. conviene no dar por hecho de dónde salió, porque casi siempre se cuenta mal: polibio narra el desastre y no menciona el apodo ni una sola vez, la única explicación antigua que existe es la de macrobio —un antepasado que, al exigírsele fiadores, se presentó en el foro con una burra cargada de dinero como prenda— y el cognomen era hereditario, porque su propio hijo, cónsul en el 221, también era escipión asina. que se lo colgaran los rivales por lo de lípari es una etimología moderna, no un dato. el mando pasó al otro cónsul, cayo duilio.

frente a él estaba la flota púnica, con la ventaja de un siglo de oficio: barcos más rápidos, tripulaciones capaces de rodear al enemigo y romperle los remos de pasada. avanzaron sin formación cerrada, convencidos de que aquello sería una cacería. lo que no sabían es lo que los romanos llevaban montado en la proa.

si no puedes ganar una batalla naval, deja de librar una batalla naval.

los libros lo llaman corvus, «cuervo», pero ese latín es traducción: el nombre es el griego de polibio, kórax, que según él se le dio después, y los autores latinos que cuentan lo de duilio hablan de «manos de hierro». polibio lo describe con precisión de manual: una pasarela de unos diez metros que giraba sobre un poste vertical, con una púa de hierro pesada en el extremo. cuando la nave enemiga se acercaba lo suficiente, se soltaba el puente y la púa atravesaba su cubierta. las dos naves quedaban cosidas. y por esa pasarela cruzaban los legionarios con el escudo por delante.

cartago no tenía respuesta para eso. sus barcos estaban diseñados para embestir y escapar, no para recibir infantería pesada a bordo. polibio cuenta que en milas los cuervos atraparon entre treinta y cincuenta naves púnicas, incluida la capitana del almirante aníbal gisgón —el mismo que había escapado de agrigento—, que abandonó su nave y huyó en un bote. el resto de la flota se retiró.

roma celebró la victoria con un monumento que decía exactamente lo que quería decir: una columna en el foro rematada con los espolones de bronce arrancados a los barcos cartagineses, la columna rostrata de duilio. de la inscripción original se conserva una copia de época imperial, muy restaurada, que sigue siendo uno de los testimonios más antiguos del latín monumental.

ahora el matiz, porque el corvus tiene mala prensa entre los historiadores modernos. polibio es la única fuente que lo describe con detalle, y su descripción plantea un problema físico serio: un artefacto de ese peso montado en la proa desplaza el centro de gravedad justo donde más daño hace, y varias escuadras romanas se perdieron después en tormentas con pérdidas difíciles de explicar sólo por el mal tiempo. polibio, que cuenta el mayor de esos naufragios, culpa a los mandos, que desoyeron a los pilotos, y no menciona el aparato; después de ecnomo, cuatro años después de milas, no vuelve a nombrarlo, y no dice que se abandonara ni por qué. lazenby y miles coinciden en que funcionó mientras cartago no supo qué hacer con él, y en que roma lo abandonó en cuanto sus tripulaciones aprendieron el oficio de verdad.

lo que milas demostró no fue superioridad naval, sino algo más incómodo para cartago: que la ventaja técnica de un siglo se podía anular con una idea barata y un trozo de hierro. roma ya no dominaba sólo italia; reclamaba el mar. y con esa confianza recién estrenada iba a plantearse lo impensable —llevar la guerra a áfrica—, para lo cual antes tendría que sobrevivir a la mayor batalla naval que se recuerda.

⁕ capítulos en vídeo ⁕
@yodidac · tiktok el corvus y la masacre de milas reproducir
@yodidac
⁕ ⁕ ⁕ aparato ⁕ ⁕ ⁕

fontes classicae.

  1. i. polibio · historias libro i, 21-23, 27-28 y 37
  2. ii. macrobio · saturnales libro i, 6.28-29
  3. iii. frontino · estratagemas libro ii, 3.24

bibliografía moderna.

  1. i. richard miles · carthage must be destroyed
  2. ii. john f. lazenby · the first punic war. a military history
dídac
⁕ sobre el autor ⁕

dídac

divulgador histórico. escribe sobre historia política antigua y la rabia que le produce su propio siglo. construye en internet una encyclopædia romana — y unas habitaciones más.

⁕   responsa   ⁕

dudas sobre esta entrada

todas las responsa
¿el escipión capturado en lípari era el tío de escipión el africano?

no, aunque el fondo de la intuición es correcto — y justamente por eso el cruce es tan fácil de hacer.

el del desastre de lípari, en el 260 a.n.e., es cneo cornelio escipión asina, cónsul aquel año junto a cayo duilio. se adelantó con diecisiete naves, la escuadra cartaginesa lo embotelló de noche en el puerto y lo capturó casi sin combate. y aquí conviene desmontar de paso lo que suele acompañar a esta historia: el cognomen asina, «la burra», no le vino de lípari. polibio narra el desastre y ni siquiera menciona el apodo; la única explicación antigua que existe es la de macrobio, que lo remonta a un antepasado que, al exigírsele fiadores, se presentó en el foro con una burra cargada de dinero como prenda. y era hereditario: su propio hijo, cónsul en el 221, también era escipión asina. lo de «se lo pusieron los rivales por lo de lípari» es divulgación moderna sin fuente antigua detrás.

el tío de escipión el africano es otro cneo: cneo cornelio escipión calvo, cónsul en el 222, que combatió años en hispania junto a su hermano publio —el padre de africano— y murió allí en el 211. no cayeron juntos, por cierto: fueron dos derrotas distintas separadas por unos veintinueve días, primero publio y después cneo. así que la parte de fondo se sostiene: el tío de africano fue cónsul, no un senador cualquiera. simplemente no es el hombre de lípari.

la distancia entre los dos se lee en los fasti consulares. asina era hijo de escipión barbato y hermano de lucio cornelio escipión, el cónsul del 259 — y ese lucio es el abuelo de africano. asina, por tanto, no es su tío sino su tío abuelo, el hermano del abuelo. la aritmética lo remata sola: africano nació hacia el 236, veinticuatro años después del desastre de lípari.

conviene tenerlo presente de aquí a zama, porque la gens cornelia de los escipiones es un campo de minas de homónimos: hay un cneo, un publio y un lucio en casi cada generación, y muchas veces el cognomen —asina, calvo, barbato, nasica— es lo único que los separa

t. r. s. broughton, the magistrates of the roman republic i (fasti consulares: cn. cornelio escipión asina cos. 260 y 254; l. cornelio escipión cos. 259; cn. cornelio escipión calvo cos. 222; p. cornelio escipión cos. 218)
polibio, historias i, 21.4-8 (el desastre de lípari; polibio lo llama solo «cneo cornelio escipión» y no menciona el cognomen)
macrobio, saturnales i, 6.28-29 (la única explicación antigua del cognomen asina, ajena a lípari)
tito livio, ab urbe condita xxv, 34 (muerte de publio) y xxv, 36 (muerte de cneo calvo, unos veintinueve días después)
¿cuál era exactamente la frase de catón sobre cartago, y quién la dijo?

lo primero, y es lo que más se cruza: es cartago, no roma. y no es de la primera guerra púnica, sino de un siglo después — la repetía catón el viejo en el senado en la antesala de la tercera, la que acabó con cartago arrasada en el 146 a.n.e.

lo segundo es más fino. ninguna fuente antigua conserva la frase en las dos formas que se citan hoy — ni «carthago delenda est» ni la versión larga, «ceterum censeo carthaginem esse delendam»—: las dos son reconstrucciones modernas. pero cuidado con la conclusión fácil, porque sí hay romanos que la escriben en latín: plinio dice que catón «clamaba en cada sesión del senado que cartago debía ser destruida» —Carthaginem delendam—, y floro y aurelio víctor traen fórmulas equivalentes. lo que pasa es que todos la dan en estilo indirecto, no como cita literal. quien más se acerca a las palabras es plutarco, y las da en griego: δοκεῖ δέ μοι καὶ Καρχηδόνα μὴ εἶναι, «me parece además que cartago no debe existir».

el latín está atestiguado; lo que nadie escribió nunca es la frase tal como la citamos.

la costumbre sí está descrita, aunque con una cautela que conviene respetar: catón cerraba con esa coletilla sus intervenciones hablara de lo que hablara — y plutarco lo introduce con un φασί, «dicen», igual que hace con el episodio de los higos, cuando dejó caer en plena sesión unos higos líbicos para que los senadores vieran lo cerca que estaba el enemigo. el detalle de que estuvieran frescos, que es el que da fuerza al gesto, no es de plutarco sino de plinio.

así que la frase es real como posición política y falsa como cita literal. es un buen recordatorio de que las frases más pegadizas de la antigüedad suelen ser las que menos se parecen a lo que alguien dijo de verdad

plutarco, vida de catón el viejo 27 (la transmisión más cercana, y va en GRIEGO: δοκεῖ δέ μοι καὶ Καρχηδόνα μὴ εἶναι; ojo: plutarco mete tanto los higos como la coletilla bajo un φασί, «dicen»)
plinio, naturalis historia 15.74 («cum clamaret omni senatu Carthaginem delendam»), floro, epítome 1.31 y aurelio víctor, de viris illustribus 47.8 («Carthaginem delendam censuit»): SÍ hay romanos que lo escriben en latín, en estilo indirecto
lo que no existe en ninguna fuente antigua son las DOS formas que se citan hoy — «carthago delenda est» y «ceterum censeo carthaginem esse delendam»: esas sí son reconstrucciones modernas