la respuesta corta es que nadie le robó nada a febrero. la larga tiene dos piezas que conviene separar, porque la pregunta las junta y ahí nace la confusión.
la primera es el nombre. quintilis y sextilis —«el quinto» y «el sexto»— se llamaban así por su posición en el calendario viejo, el que empezaba en marzo. es el mismo fósil que deja a septiembre, octubre, noviembre y diciembre contando siete, ocho, nueve y diez cuando hace siglos que no les toca. quintilis pasó a iulius en honor de césar, y sextilis a augustus ya bajo el imperio. suetonio cuenta que augusto eligió ese mes por encima de septiembre, en el que había nacido de verdad, porque en sextilis había obtenido su primer consulado y sus mayores victorias; macrobio conserva el senadoconsulto con la misma justificación.
la segunda es la longitud, y ahí está el mito. la versión que circula dice que agosto tenía treinta días, que quedaba por debajo del julio de su padre adoptivo, y que el senado le arrancó un día a febrero para igualarlos. es una historia perfecta y es falsa: la levanta johannes de sacrobosco, astrónomo y maestro en el parís del siglo xiii —lo de «monje» se repite mucho pero su estado es incierto—, más de mil años después. blackburn y holford-strevens la desmontan con el argumento más simple que hay — las longitudes de los doce meses ya habían quedado fijadas por la reforma juliana del 46 a.n.e., décadas antes de que sextilis cambiara de nombre. julio y agosto tenían treinta y uno cada uno desde el principio, y febrero ya era el mes corto mucho antes de que ninguno de los dos se llamara así.
a augusto no le regalaron un día. le regalaron el mes entero