sí, y lo cuentan dos fuentes. sucedió en el 30 a.n.e., tras la toma de alejandría, pero ninguna de las dos da fecha: suetonio se limita a «por aquel mismo tiempo» y dión sitúa la visita ya después de la muerte y el entierro de cleopatra. así que «por esos días» es todo lo que se puede afirmar con rigor, y conviene no apretarlo más.
suetonio da la escena principal: octaviano hizo sacar el cuerpo de alejandro de su sepulcro, lo contempló, le puso una corona de oro sobre la cabeza y lo cubrió de flores. y cuando le ofrecieron ver también a los ptolomeos —la dinastía griega que acababa de extinguir— soltó la frase que resume la visita entera: había venido a ver a un rey, no a unos muertos. tres siglos de faraones griegos despachados en una línea.
el detalle que todo el mundo recuerda es el otro: que al tocarlo le arrancó sin querer un trozo de la nariz. conviene citarlo con cuidado, porque quien lo cuenta es casio dión y lo introduce con un «se cuenta» — es decir, ni el propio dión lo da por seguro. es una anécdota que él transmite, no un dato que suscriba.
el gesto, en todo caso, es puro cálculo político. octaviano acababa de derrotar a marco antonio, que había jugado la carta helenística hasta el final, y necesitaba dejar claro quién heredaba qué. coronar a alejandro y despreciar a los ptolomeos es una declaración: la línea de los reyes griegos termina aquí, y el que se lleva el legado es él