la anécdota es real en el sentido de que viene de las fuentes antiguas, pero conviene leerla con pinzas. la versión canónica es de tito livio (35.14): años después de zama, aníbal, exiliado en la corte de antíoco iii, coincide en éfeso con su viejo vencedor, escipión el africano; este le pregunta a quién tiene por el mejor general de la historia, y aníbal responde alejandro, después pirro de epiro —el mismo al que curio dentato acabó echando de italia— y, en tercer lugar, a sí mismo. cuando escipión, divertido, le pregunta qué habría dicho de haberlo vencido a él, aníbal contesta que entonces se pondría por delante de todos. es medio piropo envenenado, medio homenaje: al colocarse detrás del vencedor, engrandece a escipión. pero plutarco (vida de flaminino 21) y apiano (guerras sirias 10) la cuentan con variantes en el orden y en los interlocutores, y el propio livio la presenta como algo que «se cuenta». es, casi con seguridad, más literatura moral que taquigrafía de una charla real: el viejo tópico del gran enemigo que acaba reconociendo la talla de roma. lo que sí es firme, la pongas donde la pongas, es que para la antigüedad pirro estaba en la primerísima división de los generales —y roma lo derrotó igual.
r.responsum