el paralelo es buenísimo, y justo por eso conviene separarlos: la estructura de la historia es idéntica, pero el estatuto de la fuente es opuesto, y ahí está lo interesante.
en homero el sacrilegio es la causa dentro del relato. los compañeros de odiseo se comen las vacas de helios sabiendo que no deben, helios exige reparación y zeus parte la nave con un rayo. no hay nada que separar: el poema es la historia del castigo, y la ofensa está puesta ahí para explicarlo.
en drépano no funciona así. polibio, que es la fuente más cercana a la guerra y la mejor informada, narra la batalla con todo detalle —la flota romana entrando en desorden en una bahía sin reconocer, aderbal saliendo por la otra boca del puerto y acorralándolos contra la costa— y no menciona los pollos ni una vez. la escena de claudio pulcro deshaciéndose de los pollos aparece por primera vez en cicerón, dos siglos más tarde, dentro de una prueba filosófica sobre la providencia de los dioses. no es un parte de campaña: es un ejemplo traído a un argumento. después la repiten livio, suetonio, valerio máximo y floro — pero todos ya en esa cadena tardía, no en la documentación de la guerra.
en homero el sacrilegio explica la derrota. en drépano la derrota se explica sola, y el sacrilegio llegó después.
eso no prueba que sea falsa —el desprecio de los claudios por las formas religiosas era un tópico romano de siglos, y suetonio encuadra así a la familia entera—. lo que prueba es que es tradición posterior, no testimonio. y el mecanismo que la hizo circular es el mismo que en homero: a una catástrofe le sienta mejor una causa moral que una mala decisión náutica