ni la miró, y con motivo: cuando alejandro muere en el 323 a.n.e., la roma que un par de décadas después tendería la vía apia (312) era una potencia regional empantanada en la segunda guerra samnita, sin dominar ni media italia. el oro y la gloria estaban en persia, no en una ciudad del lacio que peleaba en el barro del sur. el que sí pisó italia fue su tío, alejandro de epiro: firmó un tratado con roma hacia el 332 y murió en pandosia el 331 frente a lucanos y brucios. y aquí el zasca con sello: livio (ix.17) le pone en boca, ya herido de muerte, que él luchaba contra hombres mientras su sobrino guerreaba «contra mujeres» en asia. ojo, esa frase NO es del tratado ni del relato de su muerte (8.24): livio la coloca dentro de su famosa digresión (ix.17-19), un ejercicio de historia-ficción donde fantasea con que roma habría frenado al macedonio. puro orgullo romano proyectado tres siglos después: a alejandro, roma le sonaba a ruido lejano
r.responsum