r.responsum
la analogía funciona en el fondo —defendía a los de abajo frente al poder— pero se queda corta de poder por todos lados. un líder sindical negocia; el tribuno bloqueaba. tenía dos armas que ningún sindicalista soñaría. la primera, la sacrosanctitas: era literalmente sagrado, y quien le ponía la mano encima quedaba sacer, maldito, y cualquiera podía matarlo impunemente, sin juicio (livio, libro ii). la segunda, la intercessio —el «veto», “yo prohíbo”—: con una sola palabra paralizaba a un cónsul, congelaba un decreto del senado o detenía en seco la maquinaria del estado. no era un portavoz que pedía mejoras: era un freno de emergencia constitucional con inmunidad blindada por el juramento del pueblo entero