pintura de smirnov: el cuerpo sin vida de nerón rodeado de figuras tras su caída en el año 68
vasili smirnov · dominio público
persona

el último de la sangre de augusto

nero clavdivs caesar avgvstvs germanicvs

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el 9 de junio del 68, nerón se degolló en la villa de un liberto a las afueras de roma. con él se extinguía la sangre de augusto y se revelaba el secreto que cambiaría el imperio: un emperador podía hacerse fuera de la ciudad.

el último descendiente de augusto no murió en un trono, sino en el sótano de una villa prestada, a unos seis kilómetros de roma, con la voz de la caballería pretoriana acercándose por el camino. el 9 de junio del año 68, nerón —treinta años, el quinto y último emperador de la dinastía julio-claudia— se clavó un puñal en la garganta. con ese gesto torpe y aterrado se apagaba el linaje que había gobernado roma desde césar, y se inauguraba algo mucho más peligroso.

la caída fue rápida y se construyó desde fuera. las legiones de hispania se habían levantado en favor de galba, un viejo gobernador de la tarraconensis, y la rebelión que había empezado en la galia con vindex prendió por todas partes. pero la sentencia no llegó del frente, sino de la propia casa de nerón: la guardia pretoriana, el cuerpo de élite pagado precisamente para protegerlo, se dejó comprar. su prefecto, ninfidio sabino, prometió a los soldados una recompensa en nombre de galba, y la guardia abandonó al emperador. sin pretorianos no había imperio que defender. nerón despertó una noche en los jardines servilianos, adonde se había trasladado para preparar la huida, y descubrió que los centinelas se habían marchado.

lo que lo empujó a salir de roma fue la deserción de la guardia. salió de la ciudad casi descalzo y en túnica, con apenas cuatro acompañantes, hacia una villa que le ofreció su liberto faón, entre la vía salaria y la vía nomentana. ya escondido allí, un correo le trajo la noticia: en roma, el senado —que durante catorce años le había votado honores— lo había declarado hostis, enemigo público del estado, y lo buscaba para castigarlo more maiorum, «a la usanza de los antepasados». cuando nerón preguntó qué significaba aquella fórmula arcaica, según cuenta suetonio le respondieron que al reo se le desnudaba, se le sujetaba el cuello en una horca de madera —la furca— y se le mataba a golpes de vara en público.

el cuerpo que custodiaba la sangre divina de augusto acabó escondido en el cuarto de servicio de un antiguo esclavo, cavando su propia fosa con las manos.

allí dentro, mientras ordenaba que le abrieran una tumba a su medida y reunieran agua y leña para el cadáver, fue donde pronunció la frase que lo ha perseguido dos mil años: qualis artifex pereo, «qué artista muere conmigo». aún dudó, incapaz de hundir el arma él solo. solo cuando oyó el galope de los jinetes enviados a prenderlo vivo se decidió: con la ayuda de su secretario epafrodito —su a libellis, el que tramitaba sus escritos— dirigió el puñal hacia la garganta. un centurión irrumpió fingiendo que venía a socorrerlo; nerón alcanzó a murmurarle «demasiado tarde» y «esto sí que es lealtad», y expiró con los ojos desorbitados, dice suetonio, de un modo que horrorizó a cuantos lo vieron.

conviene matizar lo que esa frase final arrastra. qualis artifex pereo procede de suetonio, que escribió medio siglo después y tenía debilidad por la anécdota redonda; ningún testigo pudo recogerla en aquel cuarto, y muy probablemente circulaba ya como sentencia destilada del personaje —el emperador que se creía cantante y auriga antes que césar—. lo mismo vale para casi todo el relato del último día: depende en lo esencial de suetonio, hostil a nerón y aficionado al detalle teatral. lo firme es la fecha, el lugar a las afueras, la deserción pretoriana y el degüello asistido; el color escénico conviene leerlo como lo que es, una buena historia contada por un enemigo. y hay una ironía que la tradición subrayó: el 9 de junio era también el aniversario de la muerte de claudia octavia, su primera esposa, a la que él mismo había mandado ejecutar seis años antes.

el verdadero hallazgo de aquella jornada no fue el muerto, sino lo que su muerte dejó al descubierto. tácito lo formuló con una frialdad insuperable: con el fin de nerón se había divulgado el arcanum imperii, el secreto del poder —posse principem alibi quam romae fieri, que un emperador podía hacerse en otro sitio que no fuera roma—. durante un siglo el principado se había sostenido sobre la ficción de que solo la sangre de augusto legitimaba el mando. galba, proclamado por sus tropas en hispania, demostró que bastaba con un ejército y una caja para pagarlo. el año siguiente, el 69, cuatro hombres se disputaron el trono a hierro, y desde entonces los emperadores nacerían cada vez más lejos de la curia y más cerca de los campamentos. nerón fue el último romano que reinó por nacimiento; los que vinieron detrás reinaron porque las legiones, no la república ni los dioses, así lo decidían.

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fontes classicae.

  1. i. suetonio · vidas de los doce césares nerón 47-50
  2. ii. tácito · historias libro i, 4
  3. iii. plutarco · vida de galba 2

bibliografía moderna.

  1. i. mary beard · spqr: a history of ancient rome. profile books, 2015
  2. ii. edward champlin · nero. belknap press of harvard university press, 2003
dídac
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dídac

ingeniero de software, divulgador histórico. escribe sobre historia política antigua y la rabia que le produce su propio siglo. construye en internet una encyclopædia romana — y unas habitaciones más.